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9 de junio de 2026 · Postoperatorio · 6 min de lectura

Guía de postoperatorio: qué esperar en las primeras 72 horas

Qué suele ser normal y qué conviene consultar en los tres primeros días después de una cirugía estética: dolor, reposo, hidratación, acompañante y señales de alarma.

Las primeras 72 horas después de una cirugía son las que más preguntas generan, y casi siempre por la misma razón: uno llega imaginando el resultado, no el proceso. Y el proceso, en esos primeros días, es bastante físico. Hinchazón, vendajes que aprietan, una zona dormida, otra que molesta, cansancio que aparece sin aviso. Nada de eso significa que algo salió mal. Significa que el cuerpo empezó a hacer lo que tiene que hacer.

El asunto es que esa etapa coincide con el momento de menos información y más sensibilidad. Uno está en casa, sin la estructura del quirófano, interpretando cada sensación nueva. Por eso escribo esta guía: no para reemplazar tus controles, sino para que llegues a esos tres días sabiendo qué es esperable y qué conviene consultar. Es educación general, no un consejo para tu caso en particular. Cada cirugía y cada persona tienen su propio camino, y eso solo se evalúa en la consulta.

¿Cómo suele comportarse el dolor de los primeros días?

En general, el dolor más intenso aparece en las primeras horas y tiende a ceder de a poco a lo largo de los días siguientes. No es una línea recta: hay ratos mejores y ratos peores, y suele notarse más al moverse, al toser o al cambiar de posición. Eso es lo habitual.

Lo que importa es que el dolor se maneje con la medicación que te indicaron y que la tendencia, día a día, sea a mejorar. En mi práctica suelo recomendar tomar los analgésicos en los horarios pautados, sin esperar a que el dolor “explote” para recién entonces medicarse. Adelantarse cuesta menos que recuperar el control después. Lo que no encaja en este patrón es un dolor que crece en lugar de bajar, sobre todo si se concentra de un solo lado o se acompaña de hinchazón que aumenta rápido. Eso amerita una llamada, no esperar al próximo control.

Reposo sí, inmovilidad no

Reposo no es lo mismo que quedarse quieto en la cama tres días. La indicación general, en la mayoría de las cirugías, es reposo relativo: descansar la mayor parte del tiempo, pero levantarse y caminar distancias cortas dentro de casa varias veces al día. Esos paseos breves importan más de lo que parecen. Mover las piernas con regularidad ayuda a la circulación y es una de las medidas que se toman, junto con otras según el caso, para reducir el riesgo de complicaciones como los coágulos venosos.

Según el procedimiento, habrá posiciones recomendadas para dormir o descansar: semisentado, de espaldas, con la cabecera elevada o con almohadas que sostengan una zona en particular. Después de una abdominoplastia, por ejemplo, suele pedirse dormir con las rodillas algo flexionadas los primeros días. Esas indicaciones son específicas de tu cirugía, así que conviene seguir las que te dieron a vos y no las que leíste para otra operación distinta. Lo que aplica de forma transversal es esto: ni quedarse completamente inmóvil ni intentar volver a la actividad normal antes de tiempo. El equilibrio está en el medio.

Hidratación, comida y los primeros gestos cotidianos

La hidratación es de esas cosas simples que ayudan y que muchas veces se descuidan. Tomar agua de forma regular, sin forzar, acompaña la recuperación, sobre todo cuando uno se mueve poco y todavía siente los efectos de la anestesia. Las primeras comidas suelen ser livianas. Las náuseas leves en las primeras horas son frecuentes y en general ceden solas. Si tenés indicada alguna restricción puntual o un orden para reintroducir alimentos, seguí esa pauta.

Conviene dejar listo, desde antes de la cirugía, lo que vas a necesitar a mano: la medicación, agua, ropa cómoda que no haya que pasar por la cabeza, el teléfono cargado y los números de contacto del consultorio. Resolver esos detalles cuando uno todavía está entero evita tener que improvisar justo cuando menos ganas hay de hacerlo.

¿Por qué insistir tanto con el acompañante?

Este punto no es un detalle de confort, es parte de la seguridad. Suelo insistir en que alguien acompañe al paciente durante las primeras 24 horas, en especial la primera noche. Después de la anestesia, el juicio y los reflejos pueden estar disminuidos aunque uno se sienta lúcido, y conviene no quedarse solo para levantarse al baño, manejar la medicación o, sencillamente, tener con quién consultar una duda a las tres de la mañana.

El acompañante también cumple una función concreta: muchas veces es quien nota antes que el propio paciente que algo cambió, porque lo ve desde afuera. No hace falta que sea enfermero. Alcanza con alguien atento, con la lista de indicaciones a la vista y el número del consultorio disponible.

Qué suele ser normal y qué conviene consultar

Es esperable, en estos primeros días, sentir hinchazón, moretones que cambian de color, una sensación de tirantez o de adormecimiento en la zona operada, molestias al moverse y cansancio general. Puede haber algo de drenaje según el tipo de cirugía, y los vendajes en su lugar. Todo eso entra dentro de lo habitual.

Hay, en cambio, situaciones que conviene consultar sin esperar:

  • Dolor que aumenta en vez de disminuir, sobre todo si es intenso y de un solo lado.
  • Hinchazón que crece rápido y de forma asimétrica, o una zona que se pone tensa y dura.
  • Sangrado que no se detiene o que empapa los apósitos.
  • Fiebre, escalofríos, o enrojecimiento y calor que aumentan alrededor de la herida.
  • En las piernas: dolor, hinchazón o calor en una sola pantorrilla. Y, como urgencia, dificultad para respirar o dolor en el pecho, que ameritan atención inmediata.

Ante cualquiera de estas señales, lo correcto es comunicarse con el consultorio o, si es algo agudo, buscar atención de inmediato. La recuperación no se maneja con foros ni con lo que le pasó a un conocido. Se maneja con tu equipo, que conoce tu cirugía.

El arranque, no el final

Las primeras 72 horas no son la recuperación entera. Son el arranque, suelen ser las más incómodas y, justamente por eso, conviene atravesarlas con buena información y sin sacar conclusiones apuradas sobre un resultado que todavía está lejos de verse. La mayoría de las sensaciones de estos días son parte del proceso. Y para las pocas que no lo son, la respuesta no es preocuparse en silencio: es consultar.

Si estás evaluando una cirugía y querés conversar con tiempo qué implica el postoperatorio en tu caso, podés escribirme para una consulta online o coordinar una evaluación presencial. Tener claras las primeras 72 horas, antes de operarte, hace que lleguen mucho más tranquilas.

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