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31 de mayo de 2026 · Consulta Quirúrgica · 6 min de lectura

Cómo prepararte para tu cirugía: checklist preoperatorio

Una guía calmada de lo que conviene tener resuelto antes de una cirugía estética: estudios, hábitos a suspender, ayuno, acompañante y la casa lista.

Cuando una cirugía ya tiene fecha, suele aparecer una mezcla rara de entusiasmo y nervios. La parte estética la pensaste durante semanas, pero la preparación práctica casi siempre se deja para último momento, y ahí es donde aparece la ansiedad evitable. Vengo observando que la mayoría de los sustos preoperatorios no vienen del procedimiento en sí, sino de detalles que se podían resolver con calma una o dos semanas antes.

Por eso prefiero que mis pacientes lleguen al día de la cirugía con la logística ya cerrada. No porque eso mejore el resultado, que depende de otras cosas, sino para que la cabeza esté tranquila y el cuerpo en las mejores condiciones posibles. Lo que sigue es una guía general, no una indicación individual: cada caso tiene su propio plan, y lo que vale para vos lo definimos en la evaluación y en los controles.

¿Qué estudios suelen pedirse antes de operar?

Antes de cualquier cirugía con anestesia se piden estudios para confirmar que el cuerpo está en condiciones de tolerar el procedimiento. Lo habitual incluye análisis de sangre, una evaluación cardiológica con electrocardiograma y, según la edad y los antecedentes, alguna valoración adicional. No es burocracia: es la forma de detectar a tiempo lo que conviene saber antes y no durante.

El detalle que más se subestima es el tiempo. Algunos estudios tienen vigencia limitada y otros pueden necesitar un control extra si aparece un valor fuera de rango; si los dejás para los últimos días, un resultado que haya que repetir puede obligar a reprogramar. Conviene hacerlos apenas tengas la indicación y traer todo a la consulta preoperatoria, incluso estudios viejos o de otros médicos.

¿Por qué insisto tanto con el cigarrillo?

En esto prefiero ser directo. El tabaco compromete la circulación de la piel y enlentece la cicatrización, y eso, en cirugía estética, puede traducirse en problemas concretos de la herida. La literatura en cirugía plástica es bastante consistente: suspender el cigarrillo en las semanas previas suele reducir de forma apreciable el riesgo de complicaciones de cicatrización.

Como regla general suelo pedir dejar de fumar al menos cuatro semanas antes y mantenerlo durante el posoperatorio. Lo digo porque es de las pocas cosas que dependen enteramente de vos y que de verdad cambian el riesgo, no como reproche. Los vapeadores y otros dispositivos con nicotina cuentan acá: el problema no es solo el humo, es la nicotina y su efecto sobre los vasos. Si te cuesta, decímelo en la consulta y lo vemos juntos, sin juicios.

¿Hay medicamentos o suplementos que deba suspender?

Sí, y es un punto donde la automedicación silenciosa se vuelve un riesgo real. Varios fármacos de uso común afectan la coagulación, y algunos suplementos «naturales» también, aunque uno no los asocie con sangrado. No voy a dar una lista para que cada quien decida por su cuenta, porque suspender mal un medicamento puede ser tan riesgoso como no suspenderlo.

Lo correcto es traer una lista completa y honesta de todo lo que tomás: remedios con receta, los de venta libre, vitaminas, suplementos, infusiones de todos los días. Con eso definimos juntos qué se mantiene, qué se suspende y con cuánta anticipación. Si tomás algo para una condición crónica, no lo cortes por tu cuenta: muchas veces hay que coordinarlo con el médico que lo indicó.

¿Cómo funciona el ayuno y por qué importa tanto?

El ayuno antes de la anestesia no es un capricho. Cumple una función de seguridad: reducir el contenido del estómago para evitar complicaciones durante la inducción anestésica. Las pautas actuales distinguen entre líquidos claros y comida sólida, con tiempos distintos para cada uno, y esos tiempos te los indica el equipo según tu horario de cirugía.

Lo que sí te pido es tomar la indicación al pie de la letra y, ante la duda, preguntar en lugar de suponer. Un error frecuente es pensar que «un cafecito con leche no cuenta» o que «comí poquito»: sí cuenta, y puede obligar a suspender la cirugía ese mismo día por seguridad. También conviene avisar si tomás algún medicamento que va con el desayuno, porque a veces se puede tomar con un sorbo de agua y otras no.

¿Necesito un acompañante y por qué?

Sí, y no es un trámite. Después de una anestesia no vas a estar en condiciones de manejar, tomar decisiones ni quedarte solo las primeras horas, aunque te sientas bien. La sensación de «ya estoy lúcido» engaña en el posanestésico inmediato, así que es indispensable que una persona de confianza te lleve a casa y se quede con vos al menos el primer día.

Conviene que ese acompañante sepa de antemano lo básico: a qué hora retirarte, qué señales mirar y cómo contactarnos si surge una duda. Si vivís solo o tu red de apoyo es limitada, decímelo antes: se puede planificar, pero hay que saberlo con anticipación.

¿Cómo dejo la casa lista para volver?

La recuperación se transita mejor cuando el entorno ya está preparado y no tenés que resolver nada los primeros días. Pensá la casa como si la primera semana fueras a moverte menos y más lento de lo habitual. Algunas cosas que suelo recomendar dejar resueltas:

  • Comida simple y a mano, para no cocinar ni cargar bolsas pesadas.
  • Ropa cómoda y fácil de poner, que no haya que pasar por la cabeza según la cirugía.
  • Medicación y elementos de curación ordenados y a la vista, con las indicaciones claras.
  • Un lugar para descansar semisentado si tu caso lo requiere, con almohadas de más.
  • Tareas pesadas, mascotas demandantes o el cuidado de chicos delegados los primeros días.

No hace falta transformar la casa. Se trata de quitar fricción para que el cuerpo se dedique a sanar y no a resolver logística.

Lo que no figura en ninguna lista

Hay una preparación que ningún estudio mide y que, quizás, sea la más importante: la mental. Llegar con una idea realista de lo que sigue evita gran parte de la angustia del posoperatorio. La inflamación, los plazos de recuperación y el hecho de que el resultado se ve de forma progresiva no son contratiempos: son parte del proceso esperado. Si algo de lo que conversamos no te quedó claro, el momento de preguntar es la consulta, no el día de la cirugía ni a las dos semanas leyendo foros.

Si tenés tu cirugía cerca o estás evaluándola, podés revisar el procedimiento que te interesa en servicios y, si querés ordenar dudas antes de la evaluación, agendar una consulta online. Preparar bien estos detalles no cambia tu decisión, pero sí cambia cómo la transitás.

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